21 mayo 2010

Maltrato

Pena
Los ojos entristecidos de la mujer denotaban la pena y el calvario que padecía, tres años llevaba con ese malnacido y no se atrevía a dejarlo por miedo a las consecuencias. Una y otra vez maldecía cuando lo conocía en aquel bar, al principio atento y amable, luego más tarde canalla y cabron sobre todo cuando bebía. Qué guapo era el muy cabron con sus vaqueros ajustados, su camiseta ceñida marcándole todos sus abdominales, sus ojos almendrados verdes con un mirar que te dejaba paralizada igual que una serpiente hipnotiza a sus presas, se me acerco lentamente mostrándome una hilera dientes blancos como la leche, cuando abrió la boca quede prendida a la entonación de su voz, gilipollas de mi que no supe ver lo que había detrás. Pronto me conquisto el muy canalla, cuando me tuvo bien agarrada empezó a no dejarme ver a mis amigas argumentando el muy cabron que me quería solo para mi, y yo tonta de mi le hice caso de lo enamorada que estaba, y empecé poco a poco a alejarme de ellas, el siguiente paso fue separarme de mi familia así me tenia controlada, ¡que ciega estaba!.
La primera bofetada me la pego en Navidad, cuando regresaba de la fantástica cena de empresa a la que el si podía acudir pero yo no, en la discusión que sobrevino cuando llego borracho a casa es cuando me la pego. Con la boca abierta me quede, ahí es donde me tendría que haber marchado abandonándolo, me dio pena al día siguiente y así me fue. A esta siguieron otras muchas y continuas visitas al hospital, siempre le perdonaba, luego paso al maltrato sicológico consiguiendo convertirme en una piltrafa asquerosa.
Todo paro durante una temporada al quedarme embarazada y conseguí ser feliz durante un tiempo, pensé que había cambiado, ¡Ilusa, tonta que fui!, al poco de dar a luz me arreo tal paliza que me dejo cuatro días en cama. Me dispuse a abandonarle e irme con mis padres, me amenazo con quitarme a mi hijo y me quede. El chico creció y vio lo que me hacia su padre sufriendo el a su vez.
Ahora después de tantos años me encuentro aquí de pie en la cocina mirando cómo se desangra debido a la cuchillada que le he metido en todo el cuello. Y es que ahora ¡Quería pegarle a mi chico! Y eso no lo podía consentir.

Esto quiere ser a mi manera un homenaje a esos cientos de mujeres maltradas en todo el mundo, desde aquí en mi pobre vocabulario transmitirles toda mi fuerza y apoyo.

¡NINGUNA MUJER MALTRATADA MAS!

José Manuel Angulo García
Zaragoza España 21 de Mayo de 2010

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