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28 marzo 2009

Rescate en Chechenia

En algún lugar de Chechenia. . . . . .

 

Teníamos los camiones ya cargados con toda la ayuda humanitaria que días antes habíamos conseguido para los habitantes de la ciudad chechena de Achjoi Martan, sabíamos que los rusos habían iniciado una ofensiva hacia días dejando atrás un numero incontable de muertos y heridos, y lo más grave era que los habían dejado sin ninguna tipo de  ayuda .

Parecía mentira que solo dos días atrás estuviéramos discutiendo los detalles de nuestra operación en la sede de nuestra ONG, habíamos salido desde España con un Hércules repleto de ayuda para los ciudadanos de Achjoi Martan. Las autoridades españolas ya nos habían advertido de los peligros que correríamos y de que ellos poco o nada podrían hacer por nosotros. A nosotros nos importo bien poco y en cuestión de días recogimos suficiente ayuda para enviarla a Chechenia en concreto a la localidad de Achjoi Martan, la cuestión de ir nosotros era porque no nos fiábamos de las autoridades del país para repartirla. En una reunión cargada de debate decidimos que iríamos 5 miembros de nuestra ONG, todos ellos voluntarios y a poder ser sin familia por los posibles riesgos que pudiéramos correr. No faltaron voluntarios, el primero que se apunto fue Carlos un estudiante de 5º de medicina ,24 años alto, moreno, ojos azules de familia, como se decía antes bien, siempre una eterna sonrisa que encandilaba a todas las chicas que se encontraban a su alrededor. El segundo Armando, 35 años rubio, le cruzaba una cicatriz desde el ojo hasta la barbilla de su época de pandillero según decía él, la verdad es que tenía un pasado un poco oscuro y del que nunca hablaba, un verdadero experto en ordenadores de hecho podía manejar cualquier cosa que se le pusiera en sus manos, también era un seductor pero este con experiencia. Había sido capaz de crear de la nada una empresa de informática. La tercera Ana, la más joven de todos apenas contaba 23 años y a la cual pusimos una montaña de objeciones para que no viniera, ella como siempre que discutía defendió con ardor su postura, a la que no pudimos objetar nada sencillamente por la razón que tenia la jodia.Lo mejor de Ana aparte de otras muchas cosas, es que hablaba ruso, lo que nos facilitaría muchas cosas en nuestra empresa,desgabarda de carácter muy abierto ,alta, guapa ,con unos ojos tremendamente expresivos que cuando te miraban, té transmitía tranquilidad y serenidad .El cuarto José ,nuestro intendente ,no en vano era el que mejor preparaba los viajes ,se ocupaba de todo,horarios,comida, hasta la ropa de abrigo que nos teníamos que llevar, feo de narices pero con un gran corazón, todo lo que hacía le ponía cariño y lo que era más importante entusiasmo. Y por ultimo Ernesto el presidente de la ONG.50 años, aunque muchos quisieran estar como él, era el que sufragaba con todos los gastos, gracias a los millones que había amasado con una conservera.

 

Y allí estábamos en Chechenia con nuestros camiones cargados llenos de comida, medicamentos, mantas. Nos dirigiríamos por carretera hasta Achjoi Martan, una carretera llena de peligros puesto que los rusos tiroteaban a todo que no estuviera convenientemente identificado, por si las moscas los camiones iban con la señal de la cruz roja, aunque por experiencia eso a veces era poco seguro, nadie solía respetarlo.

Eran las 7 de la mañana cuando iniciamos nuestro viaje hacia Achjoi Martan, un viaje que marcaria para siempre nuestras vidas.  

06 marzo 2009

EL HIDALGO

Hoy un relato para olvidarnos de tristezas y penas .

El hombre sentado en la puerta de la taberna era alto, su sombrero llevaba con el algunos años y había perdido todo su lustre, el jubón y la casaca se notaban viejas por la cantidad de remiendos que llevaba, sus botas ya no tenían lustro de la cantidad de veces que las había cepillado. Lo único que brillaba en aquel hombre era la larga espada que llevaba colgada en la cintura, un ex soldado nunca podía llevar sus armas sucias, siempre tenían que estar preparadas y afiladas. Espada larga con empuñadura redonda para proteger la mano en un lado, en la otra daga y en el centro pistola. Por no tener no tenía ni cabalgadura, lo cual suponía una afrenta para su condición de hidalguía, qué lejos quedaban aquellos años donde se temía a los Españoles allí donde fuesen, pero los tiempos habían cambiado y estaban en plena decadencia, ante una mala política influenciada como estaba la corona por la Iglesia.
Su rostro denotaba el cansancio de mil batallas, una gran cicatriz le recorría la cara desde su ojo izquierdo hasta la barbilla; Se la hizo un holandés en Flandes, el que se llevo peor parte fue el holandés que murió en un decir Jesús. Llevaba un mostacho como los de la época, el cual le llevaba un tiempo cada día en arreglar. Sus pensamientos evocaban tiempos de guerra, riquezas y amores ahora olvidados, muchos de sus compañeros habían encontrado grandes mujeres que les habían dado varios hijos, convirtiéndoles a algunos en posaderos y a otros en labradores, llevando una vida tranquila y monótona junto a su familia.
Su bolsa en otro tiempo llena se encontraba vacía, vivía a costa de la lozana posadera ,viuda de buenas carnes y pechos prominentes que le daban cobijo en las largas noches de invierno y que había cedido ante los galanteos del hidalgo, mujer celosa donde las hubiera y que él solo usaba para poder comer.
En otros tiempos visitaba la corte y ahora se contentaba con tabernas de poca monta y bebía vino acido y comía en vez de faisanes gallinas.
Su espada a la venta del mejor postor, lo que antes era honor ahora era supervivencia, como aquella vez que tuvo que dirimir a estocadas los cuernos del Marqués de Málaga, matando al que se tiraba a su mujer, la Marquesa, mujer 20 años más joven que él y que necesitaba de otras cosas que el señor Marques no podía proporcionar.
¡Don Armando, Don Armando, están reclutando gente para ir a pelear contra los franceses! , venia gritando un rapaz de la calle, sin mirarlo y sin dirigirle la palabra me levante y fui a vender mi espada para luchar. A ver si había suerte y moría en el campo de batalla con honor.


Un saludo a todas mis visitas.